El corazón de Baco

Que el vino puede tener propiedades medicinales se conoce desde la época de Hipócrates.  El padre de la medicina occidental  ya recetaba el vino para ciertos achaques, aunque sin llegar a los extremos de Herófilo de Alejandría, del que se dice que trataba a enfermos del corazón a base de intoxicarles con vino. Hoy en día, los médicos no recomiendan el uso de alcohol como terapia para enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, aquel que consume alcohol de manera regular y moderada rebaja la probabilidad de morir por fallo cardíaco entre un 30 y un 40 por ciento. 

El vino y el sistema circulatorio

A medida que nuestro cuerpo envejece las probabilidades de morir por una enfermedad cardiovascular van aumentando hasta convertirse en la principal causa de muerte en el mundo. Nuestro corazón, y sobre todo nuestras arterias, van a sufrir el desgaste de llevar toda una vida suministrando energía a todas y cada una de las células del cuerpo. El consumo diario de bebidas alcohólicas, siempre que no exceda las tres bebidas diarias, rebaja la formación de trombos, la acumulación de plaquetas y aumenta la cantidad de lipoproteínas de alta densidad (popularmente conocido como colesterol bueno), factores todos ellos que contribuyen a reducir las posibilidades de un infarto de corazón. 

La paradoja francesa

En 1991 la revista Lancet publicó un estudio epidemiológico en 21 países desarrollados que revelaba que los países con dietas grasas tenían mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Sólo la dieta francesa parecía romper la norma al tener una dieta tan rica en grasa como la de Finlandia o Estados Unidos sin que eso repercutiera en la salud. La explicación que se dio a la llamada paradoja francesa es la cultura de consumo generalizado y moderado de vino que existe en dicho país . Estudios posteriores han confirmado este efecto protector del vino y lo han extendido a otras bebidas siempre que la cultura de beber sea similar a la del vino, que se suele beber coincidiendo con la comida. 

Polifenoles y salud mental

A parte del alcohol, el vino contiene una serie de sustancias con propiedades antioxidantes, los polifenoles. Éstos combaten la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (colesterol malo) que es lo que causa la acumulación de placas en las arterias. Además, dado que los polifenoles combaten la formación de radicales libres se piensa que pueden tener un efecto beneficioso en caso de infarto cerebral o de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzehimer. De hecho, hay estudios que sugieren que el vino en dosis moderadas va a reducir el riesgo de infarto cerebral, que es la tercera causa de muerte en la población por encima de los 60 años. 

¿El vino como medicamento? 

Los polifenoles y el alcohol en dosis moderadas son los responsables de las propiedades medicinales del vino. Sin embargo, los efectos beneficiosos del vino desaparecen cuando el consumo pasa de moderado (más de tres bebidas al día), su abuso perjudica de manera notable a la salud y en casos extremos degenera en alcoholismo. Por eso el consumo moderado de vino nunca puede considerarse como una medicina sino como una costumbre saludable como el ejercicio físico o una comida sana. Además, la belleza de su color, la complejidad de sus aromas, la sensación de placer en el paladar y el efecto estimulante que produce en el cerebro son sin duda unos alicientes de los que carece cualquier medicamento. Todo esto ha hecho que el vino sea un componente esencial de la dieta, la cultura y la historia del Mediterráneo. Así, los egipcios decoraron las paredes de sus mausoleos con escenas vinícolas; los griegos lo consideraron un regalo de los dioses; el amor por el vino de los romanos queda inmortalizado en escritos y monumentos;  Noe producía vino y era el único hombre bueno de la tierra para el Dios de los judíos; para los cristianos el vino representa la sangre de cristo; incluso los musulmanes que reinaron en la época de esplendor del califato de Córdoba reconocían las bondades del vino en tratados y poemas. A día de hoy, a falta de mitología y expresiones artísticas, son los estudios médicos y científicos los encargados de evidenciar las bondades del consumo moderado de vino.

Imagen Credit: [http://flickr.com/photos/shareski/227894361/ shareski] on Flick

NOTA: Artículo publicado en 2010. Desde entonces se ha realizado un meta-análisis que sugiere que los beneficios moderados del alcohol se restringen a aquellos de más de 55 años: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28499102?dopt=Abstract

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